diumenge, 22 de març de 2009

Imperi turístic Balear: "Allà on mai no es posa el sol"

[Entrevista de Rebelion.org a Macià Blázquez y Joan Buades, investigadors del "Grupo de Investigación sobre Sostenibilidad y Territorio", 22-03-2009]

Selecció d'alguns fragments:
¿Cómo ha evolucionado la actividad turística en las Islas Baleares?
Macià Blàzquez: Vertiginosamente. [...] En un primer momento, se trató de turismo hotelero de “sol y playa”, al que se ha ido añadiendo un amplio espectro de modalidades; siempre por adición de nuevos productos: golf, ciclista, spa, rural, hípico, naturalista, pensionista, financiero-especulador, camorrista, traficante…; y constantemente con aumento de su incidencia territorial, ambiental y social. Recientemente, el mayor cambio se da en el incremento de su interés por las propiedades inmuebles, con finalidades financiero-especulativas: la adquisición de bienes raíces para “limpiar” dinero negro, hacer fraude fiscal con su compra-venta especulativa, acumular beneficios empresariales con máxima rentabilidad o simplemente para el retiro apacible donde luce el sol la mayor parte del año. [...]
[...] "Hoy día, los hoteleros pugnan por desprenderse de sus propiedades inmuebles baleares; para su cambio de uso a residencial, multipropiedad, condominio, condoteles o vendiéndolos a las administraciones públicas para que construyan equipamientos o abran plazas públicas, con el consiguiente plus de hipocresía publicitaria, cuando ya han archirequeteamortizado su explotación. Su “adelanto” más reciente ha sido legalizar su oferta ilegal, que triplica a la legal en el caso de Formentera (la menor de las islas Baleares, de algo más de 80 km2), para desprenderse luego, previsiblemente, de esas propiedades inmuebles, residencializándolas. [...]
¿Y en términos sociales? ¿Cuáles son los principales indicadores de la fractura social y comunitaria que se vive en la actualidad en Baleares?
Joan Buades: Baleares es el ejemplo perfecto para desmentir el mito que el turismo trae la riqueza a nuestras sociedades. Pasadas las dos primeras décadas de industrialización turística masiva, donde la población local comenzó a salir de las estrecheces monetarias y la precariedad económica forzadas por la propia dictadura franquista, el bienestar real de la sociedad de las Islas ha ido disminuyendo palpablemente. A pesar de que a nivel macroeconómico Baleares es prácticamente la región más rica de España, hay indicadores claves que demuestran la reducción de la calidad de vida y el desarrollo humano general. Por ejemplo, el monocultivo turístico y la hegemonía de la residencialización, no solo ha destruido la economía campesina y nos ha hecha completamente dependientes alimenticiamente del exterior sino que ha actuado como un formidable imán demográfico: Baleares tiene una densidad poblacional récord en Europa y su población ha crecido a un ritmo cinco veces mayor que la media española. La cultura y lengua del país, la catalana, se halla al borde de la extenuación. La orientación residencial ha hecho del archipiélago un paraíso para la inversión inmobiliaria, pero la mayoría de la sociedad no puede permitirse comprarse una casa donde vivir y los alquileres son prohibitivos. El fracaso escolar alcanza el 46% de la juventud y tenemos la mitad de población universitaria que nos correspondería considerando la media española. Casi uno de cada tres baleares tiene un seguro privado, el doble que la media estatal. En cuanto a salarios, nuestros trabajadores son los peor pagados y tienen la jornada laboral mas larga de España. El resultado es una sociedad crecientemente desigual, con una fragmentación cultural extraordinaria, un capital social bajísimo y un estado del bienestar miserable. En un contexto de crisis económica general, el riesgo de populismos, xenofobia y racismo crece a marchas agigantadas. [...]